JUGANDO EN UN PALACIO. CASINO DE MONTE-CARLO

El pasado mes de Julio pude cumplir una de mis asignaturas pendientes. Visitar el Casino de Monte-Carlo.  Para una amante del lujo y de la belleza como yo, diria que más bien se trataba de una asignatura obligatoria que por supuesto no me defraudó.

El Casino de Monte-Carlo,  es un prestigioso palacete de estilo Belle Époque  que se encuentra en la plaza del Casino, flanqueado entre el prestigioso Hotel de París y el emblemático Café de París,  en el corazón de  Mónaco,  en la Riviera francesa.  Fue construido en el año 1863 por Charles Garnier el mismo arquitecto que construyó la Ópera de Paris.

Su majestuoso hall nos adentra hasta un palaciego atrio pavimentado de mármol rodeado con 28 columnas iónicas que dan acceso a la sala de la Ópera.

Techos artesonados, lámparas de araña , esculturas en bronce, cortinajes carmesí , lujo y sofisticación, son el escenario de este majestuoso Palacio para dar la mejor de las bienvenidas al jugador y acompañarlo durante toda su estancia.

El Casino cuenta con 3 imponentes salas de juego:  Le Salon Europe, fue el primer salón que se habilitó y donde actualmente se encuentran los juegos de la ruleta.  La Salle Blanche donde  podemos encontrar las máquinas tragaperras, y le Salon Touzet  donde se concentran las mesas de Blackjack o dados. Aunque pude visitarlos, no me fue permitido hacer fotografías, lógicamente  para preservar la intimidad de los clientes.

Han pasado más de cien años desde su inauguración pero no ha perdido un ápice de su exclusividad. Caballeros de etiqueta y damas engalanadas con vestidos de los mejores diseñadores desfilan cada día por sus magníficas escalinatas.

El Casino de Monte-Carlo es un referente del lujo en su máxima expresión  y ha sido escenario de numerosas películas cinematográficas, entre ellas cabe destacar dos del famoso Agente 007 : Nunca digas nunca Jamás(1983) y Golden eye (1995).

Una vez finalizada mi visita, no pude resistirme a la tentación de tomarme mi habitual café en el Café de Paris, con mis míticas gafas  Gucci negras, con la esperanza de ver llegar a James Bond en su Aston Martin DB5.  Tal vez seria yo la afortunada? pero los sueños, sueños son… y yo ya pude cumplir uno de los míos disfrutando de esta magnífica velada.

Muy agradecida al personal del Casino de Monte-Carlo  y a su dirección por su vista guiada y el tiempo dedicado.

Feliz noche,

Judith

http://www.casinomontecarlo.com